Lo que una chica quiere banda sonora

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2020.09.07 19:39 Sukuh1029 ⏤ ⏤ ✎ .ೃ ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ Real Nini: Es argentina, Escribe canciones en "Coreañol" y Representa el K-Pop Latino ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ !↴

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Post : 🥑 : ᴀʀɢᴇɴᴛɪɴᴀ 🥑 : 1O:43 ᴘᴍ 🥑 : 07 / O9 / 2020 ¡Hola gente! Bienvenidos a mi nueva publicación. ¿De qué se trata? Esta publicación trata sobre Nini Fernández, más conocida como Real Nini, es una cantautora argentina de K-Pop latino. Nini Fernández Lisazo, más conocida por su nombre artístico, Real Nini, tiene 27 años y la palabra que más la define es "Artista". No solo canta, sino que también baila, compone, produce y es pionera en el género que eligió: "Latin K-Pop".
Nació en Buenos Aires, pero desde los 2 años vivió en la ciudad de Cutral Có, ubicada en la provincia argentina de Neuquén. Fue allí, durante su infancia, que comenzó a bailar frente a los árboles e imaginar que eran un público masivo. Hoy Nini es un crisol de culturas: su madre es uruguaya, amante del candombe y las murgas del vecino país; Su padre, natural de Chivilcoy, es un enamorado del tango y el folclore. La música nunca faltaba en casa, siempre sonaba algo diferente y no podía evitar bailar cada vez que escuchaba una canción.
"Me influyó toda esa conjunción de géneros musicales tan distintos, y al mismo tiempo, desde niña me gustaba el Pop; por eso me costaba identificar por dónde iría mi camino", dice en un diálogo telefónico con LA NACION. Fue en esa búsqueda que comenzó a estudiar ballet a los 6 años. Su espíritu era tan inquieto que con el tiempo también tomó clases de Flamenco, Jazz y Comedia Musical. El baile ya formaba parte de su día a día, y cuando cumplió 15 años surgió su otra faceta: cantar. Una maestra la animó a conocer el potencial de su voz y ella se animó tímidamente a cantar "Luna tucumana" de Atahualpa Yupanqui. Poco después, ingresó al Coro Inicial Plaza Huincul, donde permaneció como soprano.
"Aprendí a conocer mi voz y descubrí cómo podía usarla. Entendí que el talento muchas veces se construye a base de esfuerzo, y no siempre se nace con el don", reflexiona al recordar sus primeros pasos en el mundo del arte.
A aquella adolescente también le atraían los instrumentos, y aunque una de sus hermanas eligió la batería, su pasión se definió en primer lugar por las cuerdas de la guitarra. Con el tiempo se fueron sumando la flauta traversa, el cajón peruano y el piano.
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Nini se volvió multifacética y mientras seguía acumulando conocimientos empezaba a convertirse en una verdadera "artista". Su vida siempre fue muy agitada y llena de contrastes. Por aquel entonces todavía estaba en la secundaria, y mientras la mayoría de las chicas de su edad se decidían por un bachiller comercial o humanístico, ella optó por la escuela industrial; así que a la mañana revocaba paredes y a la tarde se ponía sus zapatillas de ballet y posaba en "palomita".
Volar del nido : de vuelta en la gran ciudad
Después de recibirse de Maestro mayor de obras, -así como se oye- decidió viajar a Buenos Aires para estudiar la Licenciatura en Música en la Universidad de La Plata. La chica que dibujaba planos y cavaba zanjas colgó el guardapolvo y se puso los tacos con la intención de bailar y agarrar un micrófono.
Una vez más, sintió que podía combinar todas sus pasiones y apostó a tener un ingreso económico dando clases de baile: a estas alturas ya no sólo era bailarina de danza clásica, sino también de salsa y bachata.
"El estudio te da herramientas", ese es el lema de Nini. Siempre apostó a seguir formándose y hasta dio clases gratuitas para compartir sus conocimientos. Sin embargo, la vida del artista independiente tiene sus vaivenes, y el dinero no le alcanzaba, así que también se animó a llevar su arte a los subtes, trenes, y algunas reconocidas esquinas porteñas. A sus 19 años andaba de aquí para allá con su guitarra al hombro, cantando esos mismos temas que la enamoraron cuando era pequeña.
"Saber que la persona que se quedó a escucharme, lo hizo por pura elección tiene un significado muy valioso para mí", confiesa. Y agrega: "No hay nada que la obligue a quedarse, no hay una entrada comprada, y es gratificante que alguien se conmueva con tu voz y te ponga unos pesos en la gorra".
De día en la universidad, de tarde en el transporte público, y de noche el regreso a casa. Esa era su rutina, y al analizarlo a la distancia siente que no fue nada sencillo independizarse: "En esta profesión, como en muchas otras, mantener una economía estable no es fácil porque invertimos lo poco que tenemos en cumplir nuestros sueños, y a veces parece que todo estuviera en contra".
Fue justo cuando estaba en tercer año de la carrera que fue diagnosticada como paciente inmunodeprimida. Como si esto fuera poco, también en la misma época supo que era celíaca y tuvo que cambiar su régimen alimenticio por completo.
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La dieta libre de gluten no era la primera dificultad que le tocaba afrontar: desde los 11 años padece de "llagas crónicas", y llegó a tener hasta doce úlceras por semana en la boca y en la garganta, lo que le impedía comer por el dolor.
"Todavía no tengo un diagnóstico certero del porqué convivo con estas lesiones en mi día a día. Me hice muchos estudios y aún no saben si tiene que ver con una falla en mi sistema inmunológico o con otro aspecto", revela Nini.
Aunque su salud mejoró gracias al cambio en la alimentación, y se pudo reducir la aparición de aftas a cinco por semana, lo cierto es que las secuelas del dolor siguen presentes:"Fue un arduo proceso de análisis e internaciones, tuve que dejar mis estudios y volverme a Neuquén durante un tiempo para recuperarme".
Conmovida, recuerda lo difícil que fue hacer una pausa y dejar de hacer lo que ama: "No podía cantar por lo dolorosas que eran esas úlceras, una especie de cráteres que me impidieron seguir entonando melodías".
Sin límites , el ansiado primer disco
Nini confiesa que escribir canciones fue su gran terapia para afrontar cada obstáculo, y fue justamente así como nació su primer disco, Sin límites. Volvió a pensar en la pregunta que siempre le hacían y le costaba responder: "¿Vos qué música hacés?".
"Creé las canciones empezando por la letra, y después le agregué la música según como me iba surgiendo. Confié en que primero llegaría la canción y después identificaría el género que le correspondía", cuenta.

Gracias a su persistencia y la ayuda de algunos amigos, cuando recuperó fuerzas finalmente tuvo en sus manos su primer álbum independiente: ocho canciones y cuatro idiomas diferentes representaron el concepto de que en su música no existen barreras de ningún tipo.
Inglés, portugués, español y coreano fueron las lenguas presentes en el disco. También hubo un despliegue de géneros: desde el pop hasta un carnavalito norteño que compuso especialmente para representar el amor hacia su familia.
Para Nini la decisión estaba tomada, pero no siempre se encontró con personas que la apoyaran. "El camino del arte es muy juzgado, porque si estudiás contabilidad o arquitectura, te llevas una materia y todos te apoyan; pero si te decidís por el arte, te hacen sentir que es únicamente tu responsabilidad que te vaya mal", cuestiona.
"¿Por qué haces esto Nini? Esa es una pregunta que me hacen muchas veces, y la verdad yo siento que es como preguntarme por qué tomo mate", bromea, y no puede evitar reírse cuando se da cuenta de lo natural que es para ella elegir la música como parte fundamental de su existencia.
Contra todo prejuicio, persiguió su sueño, y descubrió que el amor por la cultura asiática seguía muy presente en su vida. Empezó escuchando referentes del K-Pop como Super Junior, Girls Generation, 2NE1, Wonder Girls, entre muchos otros, y eso la inspiró a repensar el pop coreano.
Componer en coreano: todo un desafío
En 2018 tuvo otra de sus ideas innovadoras: fusionar el tango con una canción de la reconocida banda surcoreanaBTS. Lo bautizó como "K-Pop en Caminito", y esta vez no prestó su voz, pero sí su faceta de productora y bailarina.
La banda sonora que acompañó los icónicos paisajes de La Boca fue "Airplane Pt.2", y ella se lookeó para la ocasión con un vestido rojo tanguero en la primera parte del videoclip, y en la segunda lució un estilo urbano, donde bailó al ritmo del pop.
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Contrario a lo que cualquiera podría sospechar, Nini no tiene ningún familiar asiático. Sí comparte con sus dos hermanas la pasión por la música coreana, y también por los animes, pero su amor por este estilo musical no tiene ningún componente genético.
"Estudio coreano hace cuatro años, y también incursioné en el japonés. Una vez que aprendí más el idioma me sentí mucho más segura para fusionarlo con el español", relata.
EXO, Blackpink, Mamamoo,Chung Ha, son algunos de las bandas surcoreanas que siempre están en la lista de influencias artísticas de Nini. Pero lo curioso es que una vez más fue más allá y decidió no sólo hacer "covers" de canciones, sino también crear las suyas, aportando su toque argentino a cada melodía.
Casi como un pulpo que despliega todos sus talentos a la vez, apostó por una "composición integral": escribió un nuevo single, lo musicalizó, y grabó un videoclip para el que también creó el guión y la coreografía de baile.
"Cumanhe" -que en español significa algo similar a las expresión "Basta", o "No va más"- fue su primera canción en "coreañol", y también su primer contenido representativo del "K-Pop latino".
A pesar del conocimiento avanzado que tiene del idioma coreano, no es sencillo combinarlo con el español, y Nini enfrenta este desafío cada vez que deja fluir su creatividad: "Puedo componer oraciones completas, pero no siempre las palabras van con la melodía, porque tiene que representar la idea general de la canción".
El K-Pop latino, una fusión de culturas
"El K-Pop latino ya existe, y se está expandiendo a nivel mundial, pero a veces pasa inadvertido y darle ese nombre sirve para identificarlo claramente como un género", sostiene.
Incluso revela que lo eligió como objeto de estudio en su tesis de grado, y en eso también fue pionera, porque la temática no había sido explorada hasta el momento en la casa de altos estudios y ni siquiera a nivel académico existe tanta profundización sobre este tipo de fusión de culturas musicales.
"El pop coreano se alió con la música latina y muchas bandas tienen el gesto de incluir palabras en español en sus canciones como un guiño para su público latinoamericano", señala.
Este nuevo "formato" de productos musicales, tal como cuenta Nini, combina varios géneros, y hasta el reggaetón está presente en la vestimenta y los escenarios urbanos de los videos musicales: "Es un fenómeno que involucra a mucha población joven y ya hay concursos internacionales de K-Pop, eventos latinoamericanos que son hits en diferentes países, y hasta radios de pop coreano".
Los logros de Nini en el mundo del K-Pop
Hace ya más de ocho años que lleva como bandera su deseo de difundir el pop coreano fusionado con los ritmos latinos, y en ese tiempo pudo recoger varios frutos de su cosecha artística.
En febrero de 2018 interpretó el himno nacional japonés durante el mundial de boxeo femenino, transmitido en vivo por TyC Sports. Luego, principios de 2019 llegó otra gratificante experiencia: fue la representante argentina en la semifinal del concurso "Stage K" en la Ciudad de México, patrocinado por la cadena de televisión coreana JTBC.
En septiembre del año pasado formó parte del equipo de trabajo de la película coreana New Year Blues, protagonizada por Yoo Yeon Seok y Lee Yoon Hee. En una de las escenas más destacadas del film, grabada en el puerto de Buenos Aires, los actores bailaron al ritmo del "2x4", y fue Nini quien ofició como instructora coreográfica de tango junto a la directora, Hong Jiyoung.
El 2020 tuvo como principal traspié la pandemia de coronavirus, que la limitó a producir contenidos desde su casa, pero antes de la cuarentena obligatoria participó de Todo puede pasar (elnueve), el programa conducido por Nicolás Occhiato, donde se coronó como una de las finalistas, y actualmente sigue a la espera del final del concurso cuando sea posible retomarlo.
Durante el confinamiento las redes sociales tuvieron un rol clave para Nini, ya que también formó parte del primer festival mundial online "Unidxs por la música", producido por Billboard Argentina.
"Es un evento muy importante con llegada internacional, y que la Argentina haya generado un festival solidario fue un grandioso. Luciano Pereyra y Marcela Morelo fueron algunos de los grandes artistas que también participaron, y poder conectarme con ellos en un mismo espacio era impensado para mí", confiesa emocionada.
Real Nini, un nombre artístico con simbolismo
En febrero último lanzó su nuevo single, "Es mi vida", que también cuenta con un videoclip. El mensaje detrás de esta canción es una metáfora de los obstáculos que atravesó en su carrera artística, y una forma de expresar que sólo ella sabe cuánto le costó dar cada pequeño gran paso.
Así surgió su alterego, "Real Nini", un nuevo nombre artístico que deja atrás a Nini Fernández, como solía llamarse antes. La conexión con la cultura asiática fue notoria una vez más cuando descubrió que ese adjetivo en inglés que tanto le gusta, "real", también lo utiliza otro cantante de K-Pop a quien admira: se trata de Park Chanyeol, integrante de EXO, y conocido en sus redes como Real PCY.
Además siente que existe una vocación de servicio en su interior, y por eso mantiene en su lista de aspiraciones un gran sueño al que ella llamó "K-Project School": "Es un proyecto de escuela. Sería una de las primeras empresas productoras de K-Pop en Argentina porque aunque existen algunas que traen bailarines y cantantes del exterior, yo tengo ganas de ayudar a los artistas de nuestro país".
Su intención es generar exponentes nacionales del K-pop latino, y utilizar su experiencia como productora musical para brindar herramientas. Justamente las posibilidades que desea ofrecer son aquellas que no existían cuando ella se lanzó al mundo artístico.
Los primeros pasos hacia la concreción de este sueño fueron algunas charlas informativas que pudo brindar en Ushuaia, y los encuentros virtuales organizados en colaboración con el Centro Cultural Coreano: "Me gusta la idea de que sea una escuela itinerante, no con una sede fija solamente, sino que se puedan repartir conocimientos en distintos lugares del país".
La historia de Real Nini es la de una mujer valiente, que eligió un género relativamente desconocido para muchos, y lo estudió hasta el punto de convertirse en una experta. Incluso hoy es fuente de consulta recurrente y una gran exponente del género por su calidez a la hora de explicar de qué se trata y la pasión que transmite cuando cuenta el porqué de su amor hacia la cultura asiática.
Nunca conoció Corea del Sur y es un gran pendiente en su vida. Su mayor anhelo era viajar a finales de este año para el estreno de la película New Year Blues, de la que participó en el equipo de producción, pero la pandemia puso todo en pausa y la incertidumbre acerca de cuándo podrá pisar suelo coreano reina en sus días.
"Lento, pero seguro", repite cuando piensa en los logros que ya tiene en su haber. Firme en sus convicciones, resiliente ante las dificultades y las miradas de incomprensión, Nini deja en claro que cuando se trata del K-Pop, ella es como su primer disco: No tiene límites.
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2018.08.23 20:13 master_x_2k Zumbido III

Zumbido III

Estaba nerviosa, volviendo al lugar de Perra con el almuerzo en la mano. No era solo porque la había dejado sola con una bestia incontrolable compuesta casi por completo de colmillos, uñas, huesos y músculos. Era que era la hora del almuerzo.
Entre innumerables enfrentamientos con los matones, entrar en contacto con los Undersiders y el robo al banco, parecía que las cosas solían ocurrir al mediodía.
Me sentí aliviada cuando regresé y no había una carnicería. Una docena de perros me saludaron, muchos metiendo sus narices en la bolsa de papel que tenía. Navegué hasta Perra, que estaba sentada en una plataforma de bloques de hormigón junto a la pared abierta trasera. Sirius estaba acostado a su lado con su cabeza sobre su regazo.
“¿Comida?”, Le ofrecí.
Ella se inclinó hacia abajo, así que saqué una envoltura de souvlaki de pollo y una cocacola de la bolsa y se los entregué.
Cuando ella quitó el papel de un extremo de la envoltura, me encontré un lugar para sentarme en una parte de la pared que estaba incompleta o dañada. Los elementos habían desgastado los bloques de concreto, y algo de vegetación había logrado crecer en las grietas, lo que lo convertía en un asiento no del todo incómodo. Afuera, detrás del edificio, había un campo de césped sin cortar rodeado por una cerca de alambre. A medida que perdieron interés en la comida, los perros vagaron por ahí, persiguiéndose unos a otros o persuadiendo a otros a jugar, aplastando el césped tanto que podíamos verlos. La vista de su juego fue acompañada por una banda sonora de interminables ladridos y gruñidos.
Un perro blanco con cola cortada y manchas de color castaño en su cuerpo y sobre sus orejas se acercó a mí, sentándose para mirarme mientras tomaba mi primer bocado de mi envoltura.
Tragué saliva, y le dije al perro, “No. Esto es demasiado bueno para compartir, y probablemente no sea bueno para ti de todos modos.”
El perro ladeó la cabeza con curiosidad.
“Eres terriblemente bonita, sin embargo”, le dije.
Escuché un ruido de burla de la dirección de Perra. Me volví en su camino justo a tiempo para verla mirar hacia otro lado.
“¿Qué?”
“Nunca deberías tener un perro.”
Eso fue bastante duro, especialmente viniendo de ella. “¿En qué estás basando esto?”
“La mayoría de los dueños de perros son retrasados, y los más retrasados ​​son los que eligen un perro porque es lindo, o porque es bonito, sin saber nada sobre la raza, el temperamento, las necesidades del perro.”
Suspiré, “Vete a la mierda, Rache. Puedo decir que es un lindo perro sin decir que me lo llevaré a casa.”
“Lo que sea”, ella no quitó sus ojos de los perros en el campo de atrás.
“No, no me ignores. Quieres comenzar algo, bien. Pero si lo haces, debes escuchar lo que tengo que decir. Escucha lo que tengo que decir. Préstame atención, maldita sea.”
Ella se giró para mirarme. Ella no fruncía el ceño ni miraba con enojo, pero su mirada era tan desapasionada que me hizo sentir incómoda.
“Vamos, me conoces bastante bien. Todos los demás me describen como cuidadosa y cautelosa, aunque no estoy del todo segura de por qué. ¿De verdad crees que elegiría algo tan importante como un perro, una nueva adición a mi familia, sin investigar primero?”
Ella no respondió. En cambio, volvió su atención a los perros afuera.
“Claro”, dije. “No lo haría.”
No presioné las cosas más. Terminamos nuestras envolturas, desenterré una pieza del baklava envuelto en papel de aluminio de la bolsa, la dejé sobre el papel de mi envoltorio y enrollé la laminilla alrededor del resto para pasárselo a Perra. Cuando terminé de comer mi postre y lamer mis dedos, salté de mi asiento en la pared, encontré una pelota y comencé a tirarla para los perros.
“Toma”, me dijo Perra. Me volteé, y ella me entregó el bastón azul que sobresalía de la cremallera de la mochila. Era de plástico, moldeado para tener un mango con asideros en un extremo y una taza en el otro. Cuando un perro me trajo la pelota, presioné experimentalmente el extremo ahuecado hacia abajo y la bola se colocó en su sitio.
Cuando lo giré hacia adelante, la pelota salió volando, cinco veces más lejos que cuando usé mi mano. La mayoría de los perros salieron en estampida, corriendo para ser los primeros en agarrarlo o perseguir a los que estaban a la cabeza.
Fue agradable, disfrutar del sol, jugar con los perros, no tener responsabilidades ni presiones por el momento.
Me volví para mirar por encima de mi hombro. “¿Puedes hablarme sobre algunos de ellos? ¿Los perros?”
Perra frunció el ceño, pero no me rechazó. “Este es Sirius. Fue comprado como un cachorro para algún niño de doce años, luego creció demasiado grande y rebelde para quedarse en la casa. Fue encerrado afuera e ignorado, sus uñas crecieron demasiado y terminó con una infección en el pie. Decidieron que era más fácil dejarlo en un refugio que pagar por la atención médica. Como no estaba entrenado ni socializado, resultó demasiado salvaje y excitable para ser adoptado. Lo conseguí en la semana que iba a ser sacrificado.”
“Que gente de mierda”, miré a Sirius, que estaba durmiendo. “¿Cómo sabes la historia?”
“Conozco a algunas personas que se ofrecen como voluntarios en refugios, de cuando lo hacía yo. Me avisan si hay un perro que merece una segunda oportunidad. No muchos no la merecen.”
“Ah”
“Al que le estabas hablando hace unos minutos era Bullet. Ella es la más inteligente del grupo. Su raza anhela el ejercicio, están pensados para correr todo el día con los cazadores... excepto que ella fue utilizada como beta para calentar perros para uno de los grupos de peleas de perros de aquí y su hombro estaba destrozado bastante mal. Incluso con el hombro en el mejor estado que va a conseguir, le duele demasiado para que corra tanto como necesita.”
Vi a Bullet en la multitud. Efectivamente, ella se estaba quedando atrás del resto. Pensé que tal vez ella estaba favoreciendo una pierna.
“Si tu poder sana, ¿por qué no lo ayuda? ¿O el ojo y el oído de Angelica?”
Perra se encogió de hombros. “Lisa dijo que tiene algo que ver conmigo haciendo un ‘plano’. Es un balbuceo para mí. Todo lo que sé es que no ayuda a los problemas de salud más antiguos. Elimina la enfermedad y el cáncer, y los parásitos, y la mayoría del daño que sufren cuando son grandes. Eso es todo.”
“Creo que lo entiendo”, le dije. Miré a Bullet, que había dejado de correr y estaba sentada en el medio del campo, viendo a otros correr. “¿Todos ellos tienen historias como esa?”
“La mayoría.”
“Maldición”, sentí una punzada de simpatía por los animales.
La manada de perros regresó a mí, y un perro lanudo dejó caer la pelota a mis pies.
“Buen perro”, le dije. Tiré la pelota, con el objetivo de acercarla a Bullet, y la manada de perros salió corriendo otra vez, con más de unos pocos ladridos emocionados.
Perra y yo no estábamos conversando, pero ninguna de las dos era gente de conversación. Yo era demasiado torpe socialmente para mantener una pequeña charla por un período de tiempo prolongado, y Perra era... bueno, ella era Perra. Así que nos sentamos, pasaron los minutos entre cada intercambio de diálogo, y de alguna forma no me molestó. Me dejaba escoger y elegir de lo que estaba hablando con mucho cuidado.
“Es una lástima que los perros no puedan tener eventos detonantes”, reflexionó Perra en voz alta. “Si lo hicieran, algunas personas podrían pensarlo dos veces.”
Podría haber discutido los detalles, señalar que la mayoría de las personas no estaban al tanto de los pormenores de los eventos detonantes, podría haber argumentado que algunas cosas podrían empeorar si los perros pudieran obtener poderes. No se sintió necesario.
“Sí”, estuve de acuerdo.
Ese fue el alcance de ese diálogo. Disfrutamos de otro largo silencio y los perros compitieron entre sí para buscar la pelota.
El sonido de una botella que se rompió y gritos muy humanos perturbaron nuestra paz.
“Estos tipos otra vez”, gruñó Perra, moviendo la cabeza de Sirius de su regazo y saltando de su asiento sobre la pila de bloques de concreto. El labrador negro giró la cabeza para mirar mientras se dirigía al frente del edificio. Perra silbó por sus perros y Brutus, Judas y Angelica corrieron a su lado.
“¿Qué está pasando?” Llamé a ella, moviéndome para seguirla.
“Quédate adentro”, me dijo.
Hice lo que me pidió, pero eso no significaba que no tratara de acercarme, de tener una mejor idea de lo que estaba pasando. Me acerqué a una de las ventanas tapiadas en la parte delantera del edificio y eché un vistazo a través de un hueco en la madera contrachapada.
Perra tenía a sus perros de pie a su alrededor, y ella estaba parada frente a un grupo de aproximadamente siete personas. Variando desde los treinta a los doce años. No fue difícil descubrir con quién se identificaban. La mitad de los chicos eran rubios o teñidos de rubio, y los otros se habían afeitado la cabeza. La más joven era una niña de unos doce años que también se había llevado una cuchilla de afeitar al cuero cabelludo, dejando solo su flequillo y el pelo colgando alrededor de sus orejas y la parte posterior de su cuello. El detalle que confirmó mis sospechas de su afiliación fue el número ochenta y tres que vi grabado en una de las camisetas de los chicos en marcador permanente.
Los supremacistas blancos amaban los códigos en números. Si sospechabas si un número era uno de sus códigos, el número ocho era una buena pista, ya que aparecía mucho. Los ocho se refieren a la octava letra del alfabeto, H; Ochenta y ocho representaban HH o ‘Heil Hitler’, mientras que dieciocho apuntaban a Adolf Hitler de la misma manera. El ochenta y tres no era uno que hubiera visto antes, pero sabía que habría sido por HC... Heil algo. ¿Heil Cristo?
En cualquier caso, estos números habían sido una manera de mantener los sentimientos racistas por lo bajo, en torno a aquellos que no estaban afiliados, hasta que el predecesor de Kaiser formó el Imperio Ochenta y Ocho aquí en Brockton Bay. La movida había impulsado un ultimátum sobre los racistas más reservados en el área, forzándolos a unirse al grupo agresivo y activo en el ojo público o retirarse más hacia la clandestinidad. También había atraído a multitudes de supremacistas blancos más acérrimos de las regiones circundantes a Brockton Bay. Cuando las personas con poderes, incluido Kaiser, comenzaron a congregarse en el grupo, Brockton Bay se convirtió en un imán para ese tipo de cosas. Una de las colecciones más grandes de racistas al norte del cinturón de la Biblia.[1] Posiblemente sea la mayor congregación de supervillanos racistas.
El día en que el Imperio Ochenta y Ocho había obtenido su nombre no había sido un buen día para nuestra ciudad.
Un hombre, de unos treinta años, sostenía una caja de botellas de cerveza vacías. Sostuvo uno por el cuello, la arrojó al aire y la atrapó de nuevo, luego la azotó en dirección a Perra. Me estremecí más que ella cuando estalló explosivamente contra el frente de la puerta.
“Te dijimos que salieras de aquí”, le dijo con desdén.
“Yo estaba aquí primero.”
“No importa. Estamos reclamando este vecindario, y esos ladridos me están volviendo loco.”
“Lo dijiste antes. Prueba tapones para los oídos.”
Agarró otra botella y la arrojó con fuerza. Perra tuvo que inclinarse fuera del camino esta vez, para evitar que golpeara su hombro.
“No puedo hacer negocios usando tapones para los oídos, puta estúpida”, el hombre puso su mano en la cabeza de la niña parcialmente calva, que le hizo una mueca a Perra.
“Entonces no hagas negocios. No me importa.”
Cogió otra botella y luego se detuvo. Una lenta sonrisa cruzó su rostro mientras miraba a un adolescente que estaba justo al lado de la chica calva, “Una cosa sobre algo tan malditamente irritante como esos ladridos, es que nos hace hablar sobre cómo podemos lidiar con ellos. Tom, aquí, tenía mi sugerencia favorita. Dijo que podíamos empapar salchichas con anticongelante y arrojarlos al campo de allá. ¿Qué dices?”
Mierda. Miré por el interior del edificio buscando algo que pudiera usar como máscara, pero no había nada. ¿Por qué no traje mi disfraz? La situación estaba a un pelo de convertirse en un baño de sangre, y mi identidad civil era fácil de ver. Ni siquiera podía trabajar desde el interior del edificio, sin arriesgarme a que alguien hubiera oído hablar de mi poder o de cómo operaba, y que viniera detrás de mí.
Solo pude ver a Perra desde atrás, pero vi que volvía la cabeza para evaluar al grupo. Tal vez calculando cuánto tardarían sus perros en asesinarlos a todos.
“Si fueras a hacer eso”, dijo, “lo habrías hecho antes, y te mataría por ello. O tienes demasiado miedo para hacer algo al respecto, que deberías, o Kaiser te dijo que no me molestaras.”
Era la última actitud que hubiera esperado de ella. ¿Perra, ser sensata?
El hombre con las botellas se burló, “Nah. Verás, escuchamos ese aullido antes. Lo mismo hicieron algunos de nuestros vecinos. Kaiser nos dijo que nos portemos bien, pero como yo lo veo, si le decimos a Kaiser que comenzaste esta mierda, y pregunta por nuestra historia, va a escuchar que hubo aullidos antes de que hubiera peleas.”
“Sabes quién soy”, Perra los amenazó, “Conoces mis habilidades. ¿Realmente vas a joder conmigo, aquí? ¿Con mis perros alrededor? ¿De verdad?
Escuché, en vez de ver, el sonido de una pistola amartillando. El adolescente, al que identifiqué como Tom, levantó un arma en dirección a Perra.
“¿Sigues pensando que eres dura?” Se burló el hombre de Perra, “Las armas son el gran ecualizador, ¿sabes? Mi hijo aquí quiere un lugar en el Imperio, y para hacerlo, tiene que ganarse el privilegio. Estoy pensando que Asesinarte sería una buena forma de hacerlo.”
No esperé a escuchar el resto del diálogo. No había forma de que esto no fuera a terminar con violencia ahora. Me quité los zapatos, luego corrí con mis calcetines sobre el piso de concreto, manteniéndome lo más bajo que pude. Encontré el cuchillo que Perra había usado para abrir las bolsas de comida para perros, y luego lo metí en mi bolsillo trasero. Todavía no había nada que pudiera ver que funcionara como una máscara. Ni siquiera llevaba una sudadera o suficientes capas extra para usar una pieza de mi ropa como máscara. Hacía demasiado calor ese día.
Lo cual me dejó una opción muy desagradable.
Ejercí mi poder y me alegré de encontrar que el campo de hierba y el edificio medio construido tenían un buen suministro de bichos con los que trabajar. Los saltamontes migraron en mi dirección, y vacié un nido de avispas que se acurrucaba en la pared sobre el segundo piso sin terminar. Los jejenes que habían estado disfrutando de la gran cantidad de desechos de perros volaron en mi dirección, e innumerables hormigas y arañas formaron el resto del enjambre.
Todos juntos, fluyeron en mi dirección para reunirse en mi piel, trepando por mis piernas y mi torso, algunos girando hacia abajo para cubrir mis brazos. Como uno, cubrieron cada centímetro de mi cuerpo, incluso creando una masa sobre mi boca y gafas para oscurecer todo. No me hizo tantas cosquillas como pensé que podría, pero me estremecí.
Necesitaría una ducha después de esto. Diez duchas. Y pagaría por usar un gimnasio o piscina o algo así, así que no tuviera que soportar la ducha de porquería en el departamento mientras me limpiaba la piel. El noventa por ciento de mi razonamiento para diseñar un disfraz que cubriera todo mi cuerpo fue por esta misma razón, maldita sea.
¿Por qué no traje mi traje? ¿Por qué?
Me estremecí ante el rugido ensordecedor de un disparo. Esperé con la respiración contenida, hasta que escuché el murmullo de la conversación en la puerta otra vez, la voz de Perra. ¿Un disparo de advertencia?
Agarré mi teléfono celular del bolsillo y envié un mensaje de texto, seleccionando a Brian, Lisa y Alec como destinatarios:
Media docena de cabezas rapadas aquí. Al menos un arma. Necesito respaldo.
Mi teléfono vibró con una respuesta unos segundos más tarde. Brian:
n camino. estaba yendo a casa. tomará un minuto.
Sin respuesta inmediata de los otros dos. Mi teléfono mostraba la hora como la 1:38. Lo suficientemente cerca de la hora del almuerzo como para considerarlo una continuación del patrón. Iba a desarrollar un trastorno de ansiedad por esto. Le mandé un mensaje de texto con las instrucciones, informándole que busqué el edificio con la grúa.
Se habían juntado suficientes bichos para cubrirme, con muchos de sobra. Quería estar absolutamente segura de que estaba cubierta, así que los amontoné uno encima del otro, a varias capas de profundidad. Fue sofocante. Me forzaron a respirar por la nariz, y mi visión fue oscurecida por los insectos que se habían acumulado en mis gafas. Más que eso, hacía calor en medio del denso enjambre. Aun así, preferí soportar esto que arriesgarme a ser identificada.
Miré por la ventana tapiada más cercana por la que podía ver y vi que el grupo no se había movido. El hombre con las botellas dijo algo, pero no pude entenderlo. Ir a buscar el cuchillo y enviar los textos me había alejado del alcance del oído.
Volví corriendo a la puerta de entrada, manteniéndome medio agachada como antes, para asegurarme de que nadie me veía a través de los huecos en las tablas de las ventanas. Volví a ponerme los zapatos, me enderecé, respiré hondo y abrí la puerta.
“¡Jesús mierda!” Maldijo un cabeza rapada de veintitantos mientras me movía al costado de Perra. Tenía una vaga noción de cómo debía verme – una torre de insectos enjambrados con una vaga definición humana, dando la forma suelta de una cabeza, con vagas muescas en la ‘cara’ donde estaban mis ojos.
Incluso los ojos de Perra se ensancharon una fracción al verme.
“¿Qué carajo?” Ella murmuró.
Me quedé callada, manteniendo mi atención en el grupo.
El hombre botella me miró, luego habló en voz baja, “Tom, ¿verdad? ¿Harías los honores y te encargarías de este show de halloween?”
El adolescente giró la pistola en mi dirección, apuntando al nivel del pecho. Él sonrió, “Es un placer.”
La escena con Bakuda y sus secuaces no había sido muy diferente. La única diferencia era que Tom no dudó un segundo cuando se trataba de apretar el gatillo.
La fuerza bruta del disparo me dejó tambaleándome, y ni siquiera me había golpeado.
Me había agachado mientras salía hacia atrás, dejando a la mayoría de los bichos donde estaban sobre mí. Algunos se habían caído, pero la estructura general se había mantenido más o menos estable, y cada uno de los bichos se apretaban unos a otros y se extendían lo suficiente como para llenar el espacio vacío de la cabeza y el pecho.
Por lo que mis bichos habían experimentado, sabía que el disparo había pasado solo unos centímetros sobre mi cabeza, cerca del centro de donde estaba mi pecho. El enjambre donde me agaché era más denso, para sostener la estructura sobre ellos, así que no podía ver a través de ellos tan fácilmente. Solo podía esperar aguantando la respiración, con la esperanza de que los bichos me ofrecieran la cobertura suficiente para esconder mi yo real.
“¿Qué mierda?” Tom dijo. Moví los bichos frente a mis ojos para poder mirarlo parcialmente, y lo vi alejarse, con el arma aún levantada.
Había tomado prestado un truco de Grue, y pensé que tenía sentido tomar uno de Tattletale también.
Cuando hablé, siseé las palabras y, al mismo tiempo, hice que todos los bichos del enjambre hicieran ruido: zumbando, gorjeando y chirriando al ritmo de mis palabras, haciendo todo lo posible para parecer menos humana. “Las armas no van a funcionar cuando mi cuerpo está así.”
Poniendo mis manos en el suelo, trayendo la masa erguida de bichos conmigo, me arrastré hacia adelante un paso. Vi a casi todos en su grupo alejarse. Solo el hombre con las botellas permaneció donde estaba, y usó un brazo extendido para evitar que Tom también retrocediera.
Mi estratagema estaba funcionando. Como Tattletale había hecho con Glory Girl y Panacea, y de nuevo con Bakuda, podía hacerles creer que tenía poderes que no tenía realmente para confundir y despistar.
“¡Dispara, muchacho!” El hombre apretó con más fuerza el hombro de Tom.
El adolescente obedeció, disparando tres veces más contra el enjambre, apuntando demasiado alto para golpearme. Dos disparos más golpearon donde habría estado mi torso. El tercero pasó por mi falsa ‘cabeza.’
Tom, con los ojos muy abiertos de alarma, decidió cambiar de objetivo. Giró su brazo hacia mi derecha para apuntar su arma a Perra.
Me lancé hacia adelante, desenvainando el cuchillo y balanceándolo con un solo movimiento. Apuñalé a Tom en el muslo, mientras Perra evadía a un lado. A través de una combinación de mi ataque, que Tom tenga que ajustar su puntería y los movimientos de Perra, el tiro falló.
Cuando Tom cayó, colapsé el enjambre sobre él. Evitando tocarlo directamente, saqué el arma de su mano, recuperé mi cuchillo y apuñalé la punta del cuchillo en su palma para eliminar cualquier posibilidad de que él tomara represalias o agarrara su arma.
En un impulso, le pasé el cuchillo por la frente. Según Brian, los cortes en la frente rara vez eran graves, pero sangraban lo suficiente como para parecer graves. Era una técnica que los luchadores de lucha libre usaban con frecuencia, y una técnica que los boxeadores usaban para cegar a sus oponentes con sangre en los ojos.
Dejé algunos de mis bichos alrededor de Tom mientras me alejaba de él. Gritó frenéticamente y luchó por arrastrarse lejos.
Fue una estrategia más brutal de lo que me hubiera gustado, pero como yo lo veía, cualquier efecto que generara al herirlo así, con suerte evitaría que otros se unieran a la pelea, y llevaría a que menos personas se lastimaran a la larga. No me gustaban los seguidores de Kaiser, no tenía ningún respeto por ellos, pero no quería verlos destrozados por los perros de Perra.
“Este territorio es nuestro”, les gruñó Perra, mientras la gente retrocedía. Brutus, Judas y Angelica eran más grandes ahora, su piel se dividía con sangrientas espinas de hueso sobresaliendo de los huecos. “Fuera.”
“¡Kaiser escuchará sobre esto!”, Gritó el hombre de la botella.
“¡Fuera!” Gritó Perra.
Tom, todavía fuera de si por el dolor y miedo, saltó ante esa orden. Trató de ponerse de pie y falló, volviendo a caer al suelo con un grito desgarrador. Cuando extendió la mano, implorándole ayuda a sus amigos, la piel de sus manos y su rostro estaban casi completamente cubiertos de bichos y sangre. Hizo mucho para ayudar a asustar al resto para que se retiraran. La mayoría huyó.
El hombre botella avanzó cautelosamente hacia Tom. No me moví de donde estaba parada/ agachada mientras se inclinaba para ayudar a Tom a levantarse y cojear.
“Carajo”, murmuró Perra.
“Lo siento”, le dije, “espero no haber empeorado las cosas al intervenir.”
Ella sacudió su cabeza.
“Quiero decir, tal vez si no hubiera salido, no se hubiera puesto violento.”
“Él estaba juntando el valor para dispararme,” dijo. “Está bien.”
“¿Qué vas a hacer?”
“¿Qué?”
“Quiero decir, van a venir de nuevo. Quizás pronto. Dependiendo de lo que digan o con quién se quejen, podría haber personas con poderes la próxima vez.”
“Yo me encargaré.”
“Sé que este es tu espacio, creo que es perfecto, pero tal vez deberías considerar mudarte a algún lugar-”
Ella me dio una mirada dura. “¿Quieres ser golpeada hoy?”
Cerré mi boca
“Voy a entrar a recoger la mierda. Puedes ayudar, o puedes regresar. No me importa.”
Miré por encima del hombro en la dirección en que los skinheads se habían retirado.
“Te ayudaré,” decidí en voz alta. “Dije que lo haría, y es posible que necesites apoyo si deciden volver con refuerzos.” Además, le había enviado un mensaje a Brian para que viniera, y él necesitaría un resumen adecuado de lo que había sucedido.
Solo silbó dos veces para que sus perros la siguieran adentro, mirando hacia atrás para ver que aún la estaban siguiendo. Ella me miró, y no estaba del todo segura, pero pensé que tal vez no parecía tan enojada como solía estarlo.
[1] El cinturón de la Biblia o cinto Biblico (Bible Belt en inglés) es una franja al sur de Estados Unidos donde la gente es mucho mas religiosa y extremista.

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