Niña asiática

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2020.09.07 19:39 Sukuh1029 ⏤ ⏤ ✎ .ೃ ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ Real Nini: Es argentina, Escribe canciones en "Coreañol" y Representa el K-Pop Latino ˗ˏˋ 🍉 ˎˊ˗ !↴

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Post : 🥑 : ᴀʀɢᴇɴᴛɪɴᴀ 🥑 : 1O:43 ᴘᴍ 🥑 : 07 / O9 / 2020 ¡Hola gente! Bienvenidos a mi nueva publicación. ¿De qué se trata? Esta publicación trata sobre Nini Fernández, más conocida como Real Nini, es una cantautora argentina de K-Pop latino. Nini Fernández Lisazo, más conocida por su nombre artístico, Real Nini, tiene 27 años y la palabra que más la define es "Artista". No solo canta, sino que también baila, compone, produce y es pionera en el género que eligió: "Latin K-Pop".
Nació en Buenos Aires, pero desde los 2 años vivió en la ciudad de Cutral Có, ubicada en la provincia argentina de Neuquén. Fue allí, durante su infancia, que comenzó a bailar frente a los árboles e imaginar que eran un público masivo. Hoy Nini es un crisol de culturas: su madre es uruguaya, amante del candombe y las murgas del vecino país; Su padre, natural de Chivilcoy, es un enamorado del tango y el folclore. La música nunca faltaba en casa, siempre sonaba algo diferente y no podía evitar bailar cada vez que escuchaba una canción.
"Me influyó toda esa conjunción de géneros musicales tan distintos, y al mismo tiempo, desde niña me gustaba el Pop; por eso me costaba identificar por dónde iría mi camino", dice en un diálogo telefónico con LA NACION. Fue en esa búsqueda que comenzó a estudiar ballet a los 6 años. Su espíritu era tan inquieto que con el tiempo también tomó clases de Flamenco, Jazz y Comedia Musical. El baile ya formaba parte de su día a día, y cuando cumplió 15 años surgió su otra faceta: cantar. Una maestra la animó a conocer el potencial de su voz y ella se animó tímidamente a cantar "Luna tucumana" de Atahualpa Yupanqui. Poco después, ingresó al Coro Inicial Plaza Huincul, donde permaneció como soprano.
"Aprendí a conocer mi voz y descubrí cómo podía usarla. Entendí que el talento muchas veces se construye a base de esfuerzo, y no siempre se nace con el don", reflexiona al recordar sus primeros pasos en el mundo del arte.
A aquella adolescente también le atraían los instrumentos, y aunque una de sus hermanas eligió la batería, su pasión se definió en primer lugar por las cuerdas de la guitarra. Con el tiempo se fueron sumando la flauta traversa, el cajón peruano y el piano.
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Nini se volvió multifacética y mientras seguía acumulando conocimientos empezaba a convertirse en una verdadera "artista". Su vida siempre fue muy agitada y llena de contrastes. Por aquel entonces todavía estaba en la secundaria, y mientras la mayoría de las chicas de su edad se decidían por un bachiller comercial o humanístico, ella optó por la escuela industrial; así que a la mañana revocaba paredes y a la tarde se ponía sus zapatillas de ballet y posaba en "palomita".
Volar del nido : de vuelta en la gran ciudad
Después de recibirse de Maestro mayor de obras, -así como se oye- decidió viajar a Buenos Aires para estudiar la Licenciatura en Música en la Universidad de La Plata. La chica que dibujaba planos y cavaba zanjas colgó el guardapolvo y se puso los tacos con la intención de bailar y agarrar un micrófono.
Una vez más, sintió que podía combinar todas sus pasiones y apostó a tener un ingreso económico dando clases de baile: a estas alturas ya no sólo era bailarina de danza clásica, sino también de salsa y bachata.
"El estudio te da herramientas", ese es el lema de Nini. Siempre apostó a seguir formándose y hasta dio clases gratuitas para compartir sus conocimientos. Sin embargo, la vida del artista independiente tiene sus vaivenes, y el dinero no le alcanzaba, así que también se animó a llevar su arte a los subtes, trenes, y algunas reconocidas esquinas porteñas. A sus 19 años andaba de aquí para allá con su guitarra al hombro, cantando esos mismos temas que la enamoraron cuando era pequeña.
"Saber que la persona que se quedó a escucharme, lo hizo por pura elección tiene un significado muy valioso para mí", confiesa. Y agrega: "No hay nada que la obligue a quedarse, no hay una entrada comprada, y es gratificante que alguien se conmueva con tu voz y te ponga unos pesos en la gorra".
De día en la universidad, de tarde en el transporte público, y de noche el regreso a casa. Esa era su rutina, y al analizarlo a la distancia siente que no fue nada sencillo independizarse: "En esta profesión, como en muchas otras, mantener una economía estable no es fácil porque invertimos lo poco que tenemos en cumplir nuestros sueños, y a veces parece que todo estuviera en contra".
Fue justo cuando estaba en tercer año de la carrera que fue diagnosticada como paciente inmunodeprimida. Como si esto fuera poco, también en la misma época supo que era celíaca y tuvo que cambiar su régimen alimenticio por completo.
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La dieta libre de gluten no era la primera dificultad que le tocaba afrontar: desde los 11 años padece de "llagas crónicas", y llegó a tener hasta doce úlceras por semana en la boca y en la garganta, lo que le impedía comer por el dolor.
"Todavía no tengo un diagnóstico certero del porqué convivo con estas lesiones en mi día a día. Me hice muchos estudios y aún no saben si tiene que ver con una falla en mi sistema inmunológico o con otro aspecto", revela Nini.
Aunque su salud mejoró gracias al cambio en la alimentación, y se pudo reducir la aparición de aftas a cinco por semana, lo cierto es que las secuelas del dolor siguen presentes:"Fue un arduo proceso de análisis e internaciones, tuve que dejar mis estudios y volverme a Neuquén durante un tiempo para recuperarme".
Conmovida, recuerda lo difícil que fue hacer una pausa y dejar de hacer lo que ama: "No podía cantar por lo dolorosas que eran esas úlceras, una especie de cráteres que me impidieron seguir entonando melodías".
Sin límites , el ansiado primer disco
Nini confiesa que escribir canciones fue su gran terapia para afrontar cada obstáculo, y fue justamente así como nació su primer disco, Sin límites. Volvió a pensar en la pregunta que siempre le hacían y le costaba responder: "¿Vos qué música hacés?".
"Creé las canciones empezando por la letra, y después le agregué la música según como me iba surgiendo. Confié en que primero llegaría la canción y después identificaría el género que le correspondía", cuenta.

Gracias a su persistencia y la ayuda de algunos amigos, cuando recuperó fuerzas finalmente tuvo en sus manos su primer álbum independiente: ocho canciones y cuatro idiomas diferentes representaron el concepto de que en su música no existen barreras de ningún tipo.
Inglés, portugués, español y coreano fueron las lenguas presentes en el disco. También hubo un despliegue de géneros: desde el pop hasta un carnavalito norteño que compuso especialmente para representar el amor hacia su familia.
Para Nini la decisión estaba tomada, pero no siempre se encontró con personas que la apoyaran. "El camino del arte es muy juzgado, porque si estudiás contabilidad o arquitectura, te llevas una materia y todos te apoyan; pero si te decidís por el arte, te hacen sentir que es únicamente tu responsabilidad que te vaya mal", cuestiona.
"¿Por qué haces esto Nini? Esa es una pregunta que me hacen muchas veces, y la verdad yo siento que es como preguntarme por qué tomo mate", bromea, y no puede evitar reírse cuando se da cuenta de lo natural que es para ella elegir la música como parte fundamental de su existencia.
Contra todo prejuicio, persiguió su sueño, y descubrió que el amor por la cultura asiática seguía muy presente en su vida. Empezó escuchando referentes del K-Pop como Super Junior, Girls Generation, 2NE1, Wonder Girls, entre muchos otros, y eso la inspiró a repensar el pop coreano.
Componer en coreano: todo un desafío
En 2018 tuvo otra de sus ideas innovadoras: fusionar el tango con una canción de la reconocida banda surcoreanaBTS. Lo bautizó como "K-Pop en Caminito", y esta vez no prestó su voz, pero sí su faceta de productora y bailarina.
La banda sonora que acompañó los icónicos paisajes de La Boca fue "Airplane Pt.2", y ella se lookeó para la ocasión con un vestido rojo tanguero en la primera parte del videoclip, y en la segunda lució un estilo urbano, donde bailó al ritmo del pop.
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Contrario a lo que cualquiera podría sospechar, Nini no tiene ningún familiar asiático. Sí comparte con sus dos hermanas la pasión por la música coreana, y también por los animes, pero su amor por este estilo musical no tiene ningún componente genético.
"Estudio coreano hace cuatro años, y también incursioné en el japonés. Una vez que aprendí más el idioma me sentí mucho más segura para fusionarlo con el español", relata.
EXO, Blackpink, Mamamoo,Chung Ha, son algunos de las bandas surcoreanas que siempre están en la lista de influencias artísticas de Nini. Pero lo curioso es que una vez más fue más allá y decidió no sólo hacer "covers" de canciones, sino también crear las suyas, aportando su toque argentino a cada melodía.
Casi como un pulpo que despliega todos sus talentos a la vez, apostó por una "composición integral": escribió un nuevo single, lo musicalizó, y grabó un videoclip para el que también creó el guión y la coreografía de baile.
"Cumanhe" -que en español significa algo similar a las expresión "Basta", o "No va más"- fue su primera canción en "coreañol", y también su primer contenido representativo del "K-Pop latino".
A pesar del conocimiento avanzado que tiene del idioma coreano, no es sencillo combinarlo con el español, y Nini enfrenta este desafío cada vez que deja fluir su creatividad: "Puedo componer oraciones completas, pero no siempre las palabras van con la melodía, porque tiene que representar la idea general de la canción".
El K-Pop latino, una fusión de culturas
"El K-Pop latino ya existe, y se está expandiendo a nivel mundial, pero a veces pasa inadvertido y darle ese nombre sirve para identificarlo claramente como un género", sostiene.
Incluso revela que lo eligió como objeto de estudio en su tesis de grado, y en eso también fue pionera, porque la temática no había sido explorada hasta el momento en la casa de altos estudios y ni siquiera a nivel académico existe tanta profundización sobre este tipo de fusión de culturas musicales.
"El pop coreano se alió con la música latina y muchas bandas tienen el gesto de incluir palabras en español en sus canciones como un guiño para su público latinoamericano", señala.
Este nuevo "formato" de productos musicales, tal como cuenta Nini, combina varios géneros, y hasta el reggaetón está presente en la vestimenta y los escenarios urbanos de los videos musicales: "Es un fenómeno que involucra a mucha población joven y ya hay concursos internacionales de K-Pop, eventos latinoamericanos que son hits en diferentes países, y hasta radios de pop coreano".
Los logros de Nini en el mundo del K-Pop
Hace ya más de ocho años que lleva como bandera su deseo de difundir el pop coreano fusionado con los ritmos latinos, y en ese tiempo pudo recoger varios frutos de su cosecha artística.
En febrero de 2018 interpretó el himno nacional japonés durante el mundial de boxeo femenino, transmitido en vivo por TyC Sports. Luego, principios de 2019 llegó otra gratificante experiencia: fue la representante argentina en la semifinal del concurso "Stage K" en la Ciudad de México, patrocinado por la cadena de televisión coreana JTBC.
En septiembre del año pasado formó parte del equipo de trabajo de la película coreana New Year Blues, protagonizada por Yoo Yeon Seok y Lee Yoon Hee. En una de las escenas más destacadas del film, grabada en el puerto de Buenos Aires, los actores bailaron al ritmo del "2x4", y fue Nini quien ofició como instructora coreográfica de tango junto a la directora, Hong Jiyoung.
El 2020 tuvo como principal traspié la pandemia de coronavirus, que la limitó a producir contenidos desde su casa, pero antes de la cuarentena obligatoria participó de Todo puede pasar (elnueve), el programa conducido por Nicolás Occhiato, donde se coronó como una de las finalistas, y actualmente sigue a la espera del final del concurso cuando sea posible retomarlo.
Durante el confinamiento las redes sociales tuvieron un rol clave para Nini, ya que también formó parte del primer festival mundial online "Unidxs por la música", producido por Billboard Argentina.
"Es un evento muy importante con llegada internacional, y que la Argentina haya generado un festival solidario fue un grandioso. Luciano Pereyra y Marcela Morelo fueron algunos de los grandes artistas que también participaron, y poder conectarme con ellos en un mismo espacio era impensado para mí", confiesa emocionada.
Real Nini, un nombre artístico con simbolismo
En febrero último lanzó su nuevo single, "Es mi vida", que también cuenta con un videoclip. El mensaje detrás de esta canción es una metáfora de los obstáculos que atravesó en su carrera artística, y una forma de expresar que sólo ella sabe cuánto le costó dar cada pequeño gran paso.
Así surgió su alterego, "Real Nini", un nuevo nombre artístico que deja atrás a Nini Fernández, como solía llamarse antes. La conexión con la cultura asiática fue notoria una vez más cuando descubrió que ese adjetivo en inglés que tanto le gusta, "real", también lo utiliza otro cantante de K-Pop a quien admira: se trata de Park Chanyeol, integrante de EXO, y conocido en sus redes como Real PCY.
Además siente que existe una vocación de servicio en su interior, y por eso mantiene en su lista de aspiraciones un gran sueño al que ella llamó "K-Project School": "Es un proyecto de escuela. Sería una de las primeras empresas productoras de K-Pop en Argentina porque aunque existen algunas que traen bailarines y cantantes del exterior, yo tengo ganas de ayudar a los artistas de nuestro país".
Su intención es generar exponentes nacionales del K-pop latino, y utilizar su experiencia como productora musical para brindar herramientas. Justamente las posibilidades que desea ofrecer son aquellas que no existían cuando ella se lanzó al mundo artístico.
Los primeros pasos hacia la concreción de este sueño fueron algunas charlas informativas que pudo brindar en Ushuaia, y los encuentros virtuales organizados en colaboración con el Centro Cultural Coreano: "Me gusta la idea de que sea una escuela itinerante, no con una sede fija solamente, sino que se puedan repartir conocimientos en distintos lugares del país".
La historia de Real Nini es la de una mujer valiente, que eligió un género relativamente desconocido para muchos, y lo estudió hasta el punto de convertirse en una experta. Incluso hoy es fuente de consulta recurrente y una gran exponente del género por su calidez a la hora de explicar de qué se trata y la pasión que transmite cuando cuenta el porqué de su amor hacia la cultura asiática.
Nunca conoció Corea del Sur y es un gran pendiente en su vida. Su mayor anhelo era viajar a finales de este año para el estreno de la película New Year Blues, de la que participó en el equipo de producción, pero la pandemia puso todo en pausa y la incertidumbre acerca de cuándo podrá pisar suelo coreano reina en sus días.
"Lento, pero seguro", repite cuando piensa en los logros que ya tiene en su haber. Firme en sus convicciones, resiliente ante las dificultades y las miradas de incomprensión, Nini deja en claro que cuando se trata del K-Pop, ella es como su primer disco: No tiene límites.
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2020.03.25 06:37 09780e606 Hola¿

bueno, realmente solo quería desahogarme porque ví que alguien más ya lo hizo y eso, supongo.
estoy cansada de liderar conmigo misma, me odio por lo que soy. realmente creo que no tengo mucho de que quejarme, vivo en una familia promedio, educación privada, comida en la mesa, agua potable y en general lo que un necesita, pero siento que solo estorbo, realmente no hago nada y es frustrante.
suelo no decirle a mi familia las mierdas que pasan por mi cabeza porque no quiero preocuparlos y porque me da miedo. hace ya un tiempo, en cuarto o quinto de primaria me harté de todo e intenté matarme, es sub realista, lo sé, pero estaba frustrada, estaba realmente enojada conmigo y tomé un puñado de pastillas en el colegio, me los dió una amiga porque la presioné para que me las diera, y estubo mal, si, lo reconozco, pero no estaba pensando. llamaron a mi madre y lo único que dijo fué "no pienses en eso", no hemos vuelto a tocar el tema.
algo que quizás me afecte mucho son mis complejos con mi cuerpo, I mean, la mayoría de adolescentes se acomplejan, pero no es normal que una niña de nueve u ocho años piense en lo gorda que está y que debería comer menos. he vivido con esto desde que estaba en pre ( no sé si haya en otros países pero es básicamente el nido, solo que con un nombre¿ no sé cómo explicarlo ), me acuerdo que me cambiaron al colegio de mi hermano porque querían que hiciera amigo antes de entrar a primaria ( el colegio tenía kinder ), íbamos en movilidad porque nos quedaba lejos de casa y ahí empezó la mierda. en ese momento yo apenas comía, era muy delgada, esto me trajo problemas ya que no me dejaban salir al patio a menos que terminara todo el almuerzo, llegó a un punto que terminaba completamente llena y no terminaba, supongo que me afectó, ahora como demasiado rápido siendo que antes me demoraba horas en acabar un plato pequeño. empezé a ganar peso y los amigos de mi hermano y él empezaron a decirme que era una gorda y cosas por el estilo ( ellos eran como 4 o 5 años mayores ), supongo que desde ahí estoy mal con lo que es mi peso y eso.
otra cosa que siempre me pasa es que desde ya hace años me pongo triste sin razón alguna y pasa la idea de suicidarme contablemente por mi cabeza. en mi anterior colegio ( ahora estoy en el tercero ) me mandaron al psicólogo porque se dieron cuenta que algo no cuadraba con mi comportamiento y mi edad, fuí y me dió tanto pánico el hecho de que mi madre tuviera que enterarse que me cortaba o que me odiaba que simplemente mentí, no pude evitarlo, realmente quería decirle lo mucho que me odiaba y lo mal que estaba, que quería matarme y librar a la gente de mi y de lo molesta que soy, pero no puede. estuve unas 7 sesiones y me fuí, la psicóloga dijo que estaba bien. antes de eso yo le contaba todo a la psicóloga del colegio y solía llorar cunado iba, me juró que no iba a contar nada y lo hizo :) la detesto mucho, es una estúpida, ¿cómo mierda le vas a decir a la madre de una pendeja que se corta sabiendo que tiene pánico a qué se entere? le mentí a mi madre, no he vuelto a hablar con la psicóloga desde eso ( cuando le contó ya están con la otra psicóloga, supongo que pensó que no me iba a enterar ).
hace meses no me corto, masomenos unos 4 pero ahora me golpeo o me empiezo a peñiscar los brazos cuando me estreso y supongo que es igual de malo pero no puedo evitarlo, me duele dar pánico cuando mi madre me llama porque siento que se enteró de algo que no quiero que se entere ( como todo los e arriba ) y ahí es cuando vuelvo a hacer eso.
supongo que es todo.
17/04
es raro, supongo ¿de dónde soy? se supone que nací en este país, pero no estoy en el lugar correcto, me siento sola. sé que no soy la única, sé que hay muchas personas como yo, gente multirracial, pero a mí me frustra bastante el no saber de dónde soy. ¿si hubiera nacido allá, me sentiría igual? ¿si papá siguiera vivo hubiera sentido la crisis? no lo sé, y lo odio, odio sentirme perdida de nuevo, odio dudar de donde soy, odio tener que dudar cuando me preguntan de donde soy, odio no estar segura de quién soy, es molesto.
quisiera saber cómo estaría si fuera 100% asiática pero hubiera nacido aquí ¿tendría la crisis? ¿dudaría tanto de dónde soy? ¿por qué tengo que dudar de esto si se supone que mi nacionalidad es una y ya? quizás sea buena idea visitar Japón en algún momento, saber si llendo se acabará todo.
papá, ¿por qué no pudieron ir a Japón antes de que todo eso pasara? mamá, ¿por qué no operaron a papá aquí y después de eso irse a Japón? no los culpo realmente, puedo llegar a entender que le vida aquí es menos estresante, allá la presión es mayor y probablemente no la hubiera aguantado por mucho, pero de alguna manera siento que no pertenezco a ningún sitio, tengo costumbres mezcladas y mis amigas lo saben, están acostumbradas a eso pero los demás quizás no, quizás piensen que soy maleducada ya que casi ni tengo rasgos heredados de papá. aún así una amiga al conocerme me dijo que sabía que yo no era de aquí, o al menos no del todo, dijo que tengo una cara diferente, pero yo no lo noto, le he preguntado a gente antes si se nota y dicen que no, entonces ¿por qué ella si y ellas no? ¿por qué me acompleja el hecho de que mis primos si sean completamente japoneses? ¿por qué siento que no soy de aquí ni de allí? aquí tengo el problemas del vocabulario, suelo olvidar ciertas palabras por la costumbre y según ella, mi cara es diferente mas mi mentalidad es latina, pero allá mi cara es bastante diferente, casi no tengo ojos rasgados y no hablo japonés, solo lo más básico. debería sentirme de aquí, mas no es así.
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2018.07.12 07:22 master_x_2k Interludio VI

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Interludio VI

La mandíbula de Paige le dolía. Ser amordazada como un animal hacia eso.
Las otras ataduras no eran tan molestas, pero eso era solo en un sentido relativo. Sus manos fueron enterradas en un par de cubos de metal reforzado, cada uno lleno con esa maldita espuma de color amarillo pastel. Los cubos estaban unidos detrás de su espalda, con enlaces de cadena cómicamente sobredimensionados. Hubiera sido intolerablemente pesado si no fuera por el gancho en el respaldo de su silla, en el que podía colgar la cadena.
Tiras de metal se habían ajustado justo debajo de sus axilas, cerca de la parte inferior de las costillas, la parte superior de los brazos y la cintura, con dos bandas más alrededor de cada uno de sus tobillos. Las cadenas parecían conectar todo, evitando que moviera los brazos o las piernas más de unos pocos centímetros en cualquier dirección antes de sentir la frustrante resistencia y el tintineo de las cadenas. El collar de metal pesado alrededor de su cuello, lo suficientemente grueso que podría haber sido un neumático para un vehículo pequeño, parpadeaba con una luz verde con la suficiente infrecuencia que olvidaba anticiparlo. Ella se distraía y molestaba por su aparición en su visión periférica cada vez que brillaba.
La ironía era que un par de esposas habrían bastado. No tenía fuerza mejorada, ni trucos para deslizarse fuera de sus restricciones, y no estaba dispuesta a correr de todos modos. Si algo de eso era una posibilidad real, no le habrían permitido entrar en la sala del tribunal. La fiscalía había argumentado que podría haber aumentado su fuerza, que podía ser un riesgo de huida, y su abogado no había hecho un trabajo lo suficientemente bueno para argumentar en contra, así que las restricciones habían continuado. Lo que significaba que estaba atada como Hannibal Lecter, como si ya fuera culpable. Incapaz de usar sus manos, su cabello, el vibrante y sorprendente amarillo de un limón, se había deslizado de donde estaba metido detrás de sus orejas y ahora había hebras colgando frente a su cara. Sabía que solo la hacía parecer más desquiciada, más peligrosa, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
Si hubiera podido, habría tenido un comentario o dos para hacer al respecto, o al menos podría haber pedido al abogado que le arreglara el pelo. Hubiera discutido con el hombre que había sido contratado como su defensa, en lugar de esperar horas o días para responder a cada uno de sus correos electrónicos. Ella habría exigido que se cumplieran sus derechos básicos.
Pero ella no pudo decir nada. Una máscara de cuero reforzada con las mismas tiras de metal que estaban en su cuerpo y una rejilla estilo jaula de pequeñas barras de metal estaba atada a la parte inferior de su cara. El interior de la máscara era lo peor, porque el mecanismo se extendía dentro de su boca, un entramado de alambres manteniendo su boca fija en una posición ligeramente abierta, su lengua presionada con fuerza contra el piso de su boca. El barbárico aparejo dejaba a su mandíbula, su lengua y los músculos de su cuello irradiando tensión y dolor.
“Silencio. Todos de pie, por favor. Esta corte está ahora en sesión, presidiendo el honorable Peter Regan.”
Era tan difícil moverse con las restricciones. Su abogado agarró la cadena que corría entre su axila y su brazo, para ayudarla a ponerse de pie, pero ella tropezó de todos modos, chocó contra la mesa. No había forma de ser elegante cuando usabas restricciones que pesaban la mitad que tú.
“Señoras y señores del jurado, ¿han llegado a un veredicto?”
“Lo hicimos, su señoría.”
Paige vio como el empleado le entregaba el sobre al juez.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de intento de asesinato, ¿cómo la encuentran?”
“No culpable, su señoría.”
Paige se relajó un poco con alivio.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de asalto agravado con habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Paige negó con la cabeza lo mejor que pudo. ¡No! ¡Esto no era justo!
Ella casi se perdió la siguiente línea. “... agresión sexual con una habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Asalto sexual. Las palabras le helaron la sangre. No fue así.
“¿Es este su veredicto?”
“Sí, su señoría.”
“Paige Mcabee, por favor dirija su atención hacia mí”, dijo el juez.
Ella lo hizo, con los ojos muy abiertos, con la boca abierta.
“Determinar la sentencia para este caso no es fácil. Como su abogado sin duda le ha informado, usted cae bajo el alcance del ATCP, la norma de las tres condenas.[1] A la edad de veintitrés años, no has sido declarada culpable de ningún delito anterior.
“Según los testigos escuchados en este tribunal, primero demostró sus habilidades a principios de 2009. Usted fue explicita en no querer ser miembro del Protectorado, pero también expresó su desinterés por una vida delictiva. Este estado, en el que un individuo no se identifica como héroe o villano, es lo que el ERP clasifica como un ‘renegado’.”
“Nos interesa promover la existencia de renegados, ya que la proporción de parahumanos en nuestra sociedad aumenta lentamente. Muchos renegados no causan enfrentamientos, ni buscan intervenir en ellos. En cambio, la mayoría de estos individuos vuelven sus habilidades al uso práctico. Esto significa menos conflicto, y esto sirve al mejoramiento de la sociedad. Estos sentimientos reflejan los que usted expresó a su familia y amigos, como escuchamos en este tribunal en las últimas semanas.”
“Esos hechos están a tu favor. Lamentablemente, el resto de los hechos no lo están. Entienda, señorita Mcabee, que nuestra nación usa el encarcelamiento por varias razones. Nuestro objetivo es eliminar a las personas peligrosas de la población y lo hacemos de manera punitiva, tanto por justicia contra los transgresores como para desalentar a otros delincuentes.”
“Cada uno de estos se aplica en su caso. No es solo la naturaleza atroz del crimen lo que debe considerarse con la sentencia, sino el hecho de que se realizó con un poder. Las leyes son aún nuevas frente a la criminalidad parahumana. Tomamos conciencia de nuevos poderes semanalmente, la mayoría de los cuales, si no todos, merecen atención cuidadosa e individual con respecto a la ley. En muchos de estos casos, hay poco o ningún precedente al que recurrir. Como tal, los tribunales se ven obligados a adaptarse continuamente, a ser proactivos e inventivos frente a las nuevas circunstancias que introducen las habilidades parahumanas.”
“Es con todo esto en mente que considero su sentencia. Debo proteger al público, no solo de ti, sino de otros parahumanos que podrían considerar hacer lo que tú hiciste. Colocarte en detención estándar resulta problemático y exorbitantemente costoso. Sería inhumano y dañino para su cuerpo mantenerla bajo restricción mientras dure su encarcelamiento. Deben organizarse instalaciones especiales, personal y contramedidas para mantenerla aislado de otros reclusos. Usted plantea un riesgo de fuga significativo. Finalmente, la posibilidad de que usted reingrese a la sociedad, por escape o libertad bajo palabra, es particularmente preocupante, dada la posibilidad de una ofensa repetida.”
“Es con esto en mente que he decidido que hay motivos suficientes para condenarla fuera del alcance del ATCP. Culpable de dos cargos, la acusada, Paige Mcabee, es sentenciada a encarcelamiento indefinido dentro del Centro de Contención Parahumana Baumann.”
La Pajarera.
El ruido en la sala del tribunal era ensordecedor. Un rugido de vítores y abucheos, movimiento, gente de pie, periodistas presionando para ser los primeros en salir. Solo que Paige parecía estar quieta. Fría, congelada en horror absoluto.
Si hubiera podido, ese podría haber sido el momento en que perdía el control. Ella habría gritado su inocencia, le habría dado un ataque, incluso habría dado algunos golpes. ¿Qué tenía ella que perder? Esa sentencia era poco mejor que una ejecución. Algunos dirían que era peor. No habría escapatoria, ni apelaciones, ni libertad condicional. Pasaría el resto de su vida en compañía de monstruos. Con algunas de las personas que estaban encerradas allí, la descripción de ‘monstruo’ era demasiado literal.
Pero ella no pudo. Ella estaba atada y amordazada. Dos hombres que eran más grandes y más fuertes que ella pusieron sus brazos debajo de sus axilas, prácticamente cargándola fuera de la sala del tribunal. Una tercera persona en uniforme, una mujer corpulenta, caminó rápidamente junto a ellos, preparando una jeringa. El pánico se apoderó de ella, y como ella no tenía forma de expresarlo, de hacer algo al respecto, la histeria solo se agravó, lo que hizo que se sintiera más presa del pánico. Sus pensamientos se disolvieron en una neblina caótica.
Incluso antes de que la jeringa de tranquilizantes fuera hundida en su cuello, Paige Mcabee se desmayó.

Paige se despertó y disfrutó de cinco segundos de paz antes de recordar todo lo que había pasado. La realidad la golpeó como un chorro de agua fría en la cara, algo literalmente. Abrió los ojos, pero los encontró secos, el mundo demasiado brillante para enfocarse. El resto de ella estaba húmedo, mojado. Gotas de agua corrían por su rostro.
Trató de moverse, y no pudo. Era como si algo pesado hubiera sido amontonado encima de ella. La parálisis la aterrorizó. Paige nunca había soportado ser incapaz de moverse. Cuando se fue a acampar cuando era niña, había preferido dejar su saco de dormir abierto y tener frío en vez de estar confinada dentro de él.
Era esa espuma, se dio cuenta. Las restricciones no fueron suficientes, le rociaron con esa cosa para asegurarse de que todo debajo de sus hombros estaba cubierto. Cedía un poco para permitirle exhalar, incluso podía mover los brazos y las piernas un poco, inclinarse en cualquier dirección. Sin embargo, cuanto más empujaba, más resistencia había. En el momento en que ella detuvo sus esfuerzos, todo volvió a la misma posición con el tirón elástico de la espuma. Sintió náuseas en el estómago, el latido de su corazón se aceleró. Su respiración se incrementó, pero la máscara hizo que incluso su respiración se sintiera confinada. El agua hacía que su máscara se humedeciera, por lo que se pegaba a su boca y nariz. Había ranuras para su nariz y boca, pero era muy poco. No podía tomar una respiración profunda sin llevar agua a la boca, y con la lengua presionada contra su mandíbula, no podía tragar fácilmente.
La habitación se tambaleó, y tuvo que detenerse antes de perder el desayuno. Si vomitaba con la máscara ella podría ahogarse. Débilmente se dio cuenta de dónde estaba. Un vehículo. Un camión. Había pasado por un bache.
Sabía a dónde estaba llevándola. Pero si no podía liberarse, iba a perder la cabeza antes de llegar allí.
“El pajarito está despierto”, una chica habló, con un toque de acento nasal de Boston.
“Mmm.” Un hombre gruñó.
Paige sabía que la referencia a un ‘pájaro’ se debía a las plumas sueltas que sobresalían de su cuero cabelludo. Sus poderes habían venido con algunos cambios cosméticos extremadamente menores, convirtiendo su cabello en el amarillo brillante de un plátano o un pato bebé. Afectó todo el pelo de su cuerpo, incluso las pestañas, las cejas y los finos vellos de los brazos. Las plumas habían comenzado a crecer un año atrás, exactamente el mismo tono que su cabello, solo un puñado a la vez. Al principio, alarmada y avergonzada, ella las había cortado. Una vez que se dio cuenta de que no estaban ocurriendo más cambios, se relajó y las dejó crecer, incluso las exhibió.
Paige dirigió su atención a las dos personas en el vehículo con ella, contenta por la distracción a su creciente pánico. Tuvo que obligar a sus ojos a permanecer abiertos, por dolorosa que era la luz, esperando a que sus ojos se enfocaran. Sentada en el banco a su lado había una chica de su edad. La chica tenía un aspecto asiático en sus rasgos. Sus ojos, sin embargo, eran de un azul muy pálido, traicionando un poco de herencia occidental. La chica llevaba el mismo overol naranja que Paige, y cada parte de ella, excepto los hombros y la cabeza, estaba cubierta por la espuma blanca amarillenta. Su cabello lacio y negro estaba pegado al cuero cabelludo por la humedad.
El hombre se sentaba en el otro banco. Había más espuma alrededor de él que alrededor de Paige y la otra chica juntas. Para colmo, una jaula de barras de metal rodeaba la espuma, reforzando el aparejo. El hombre también era asiático, no menos de dos metros de altura. Los tatuajes se deslizaban por los lados de su cuello y detrás de sus orejas, en medio de su húmedo cabello negro; Llamas rojas y verdes, y la cabeza de lo que podría haber sido un lagarto o un dragón, dibujado en un estilo oriental. Tenía el ceño fruncido, los ojos ocultos en las sombras, ajeno al chorro interminable de roció que los aspersores en el techo del camión estaban generando.
“Oye, pajarito”, dijo la chica sentada frente a Paige. Ella estaba mirando a Paige como si esos ojos fríos pudieran mirar a través de ella. “Esto es lo que vamos a hacer. Te inclinas hacia la derecha lo más fuerte que puedes, luego te empujas hacia la izquierda en mi señal. Pero sigues mirando hacia la puerta de atrás, ¿de acuerdo?”
Paige miró a su derecha. La puerta trasera del camión parecía una puerta de bóveda. Ella rápidamente miró a la chica asiática. ¿Realmente quería darle la espalda a esta persona?
La chica pareció notar la vacilación de Paige. Ella bajó la voz hasta un siseo que hizo que la piel de Paige se estremeciera. “Hazlo. A menos que realmente quieras arriesgarte ante la posibilidad de que pueda encontrarte en la prisión, si no haces lo que te digo.”
Los ojos de Paige se ensancharon. Este era el tipo de persona con la que la iban a encerrar. Ella sacudió su cabeza.
“Bien, pequeño pajarito. Ahora inclínate hacia tu derecha, mira hacia la puerta.”
Paige lo hizo, forzando su cuerpo para moverse tan cerca de la puerta como pudo.
“¡Y de vuelta!”
Ella se movió hacia el otro lado, con los ojos todavía en la puerta. Algo pesado crujió contra la parte posterior de su cabeza. Trató de alejarse, sentarse derecha de nuevo, pero fue detenida cuando la máscara se enganchó en algo.
Cuando sintió un aliento caliente en la parte posterior de su cuello, supo lo que había enganchado. La otra chica se había agarrado a la correa de la máscara con los dientes. Hubo un tirón, luego la chica perdió el agarre, y las dos fueron empujadas hacia atrás a sus posiciones individuales por la gomosa espuma.
“Mierda”, gruñó la chica, “Otra vez.”
Tomó dos intentos más. En el primero, la correa se liberó de la hebilla. En el segundo, la chica agarró la máscara y tiró. Paige giró su cabeza en dirección a la chica para que la jaula parecida a un chupete en el interior de su boca pudiera liberarse.
Zarcillos de baba se extendieron desde su boca mientras estiraba su mandíbula y su lengua, tratando de tragar apropiadamente. Ella dejó escapar un pequeño gemido cuando la sensación regresó a las partes de su rostro que se habían vuelto entumecidas.
“Dos pweguntash,” balbuceó la chica asiática, sus dientes aun agarrando el cuero de la máscara entre ellos, “¿Túh pohwed?”
Paige tuvo que estirar su mandíbula y su boca un segundo antes de poder hablar, “¿Mi poder? Yo canto. Realmente bien.”
La chica asiática frunció el ceño, “¿Gé mash?”
“Yo... hago que la gente se sienta bien. Cuando toma impulso, puedo afectarlos, alterar sus emociones, hacerlos susceptibles a seguir instrucciones.”
La chica asintió con la cabeza, “¿Eh collah?”
Paige bajó la mirada hacia el collar de metal pesado alrededor de su cuello, “Está preparado para inyectar tranquilizantes en mi cuello si canto o alzo la voz.”
“Okah”, balbuceó la chica, "Toma lah mahcaga.”
“¿Por qué?”
“¡Tomagah!”
Paige asintió. Se apartaron la una de la otra, luego se balancearon, la chica le pasó la máscara. Ella la apretó entre sus dientes, sintiendo su mandíbula dolorida.
“Suelta eso y te invierto la piel”, dijo la chica, “Lung. Oye, ¿Lung? Despierta.”
El hombre sentado frente a ellas levantó un poco la cabeza y abrió los ojos. Tal vez. Paige no podía verlo.
“Sé que es difícil con las cosas que te inyectaron, pero necesito tu poder. Pajarito, inclínate hacia adelante, muéstrale la máscara.”
Paige hizo todo lo posible para empujarse hacia adelante contra la espuma que estaba en capas contra su pecho y su estómago, agarrando la correa en sus dientes, la máscara colgando debajo de su barbilla.
“Necesito que calientes el metal, Lung”, dijo la chica. “Jodidamente caliente.”
Lung negó con la cabeza. Cuando habló, no había acento de Boston en su voz. El acento que estaba allí hacia cortas sus palabras, claramente no era la voz de un hablante nativo de inglés. “El agua. Está demasiado mojado, demasiado frío. Y no puedo verlo bien. Mis ojos no han sanado por completo, y es difícil ver a través de este rocío. No me molestes con esto.”
“Inténtalo , miserable hijo de puta. Fracaso de líder. Es lo mínimo que puedes hacer, después de que una niña te pateo el culo, dos veces.”
“Basta, Bakuda.” Gruñó. Él golpeó su cabeza contra el metal de la pared del camión detrás de él, como para acentuar su declaración.
“¿Qué? No pude escuchar eso”, la chica, Bakuda, sonrió con una pizca de manía en su expresión, “¡Tu voz es demasiado aguda para mi rango de audición! ¡Patético... mestizo... eunuco!”
“¡Basta!” Rugió, golpeando de nuevo su cabeza contra la pared del camión. “¡Te mataré, Bakuda, por estos insultos! Te arrancaré el brazo de tu zócalo y lo meteré-”
“¡¿Enojado?!” lo interrumpió, prácticamente chillando, “¡Bien! ¡Úsalo! Calienta el puto metal. ¡La tira de metal alrededor de los bordes!”
Todavía jadeando por el esfuerzo de gritar, Lung dirigió su atención a la máscara. Paige hizo una mueca ante la explosión de calor en su cara, comenzó a alejarse, pero se detuvo cuando Bakuda habló.
“¡Concéntralo!” Gritó Bakuda, “¡Céntrate en los bordes!”
La radiación de calor cesó, pero Paige se dio cuenta de un olor fuerte y ahumado.
“¡Más caliente! ¡Tan caliente como puedas!”
El olor era demasiado fuerte, demasiado acre. Paige tosió un par de veces, con fuerza, pero no perdió el agarre de la máscara.
“¡Ahora, pajarito! ¡La misma maniobra que antes, pero no la sueltes!”
Paige asintió. Ella se inclinó, luego giró en dirección a Bakuda. Lo que siguió la sorprendió más que cuando Bakuda había mordido la correa de la máscara.
La chica asiática comenzó a atacar salvajemente el metal candente con sus dientes, cavando en él incluso cuando tenían que alejarse. Más suave con el calor, la fina tira de metal se liberó de la máscara misma. El metal que corría a lo largo de la correa cortó el labio de Paige cuando salió. Ella casi-casi-dejó caer la máscara, pero logró chasquear los dientes para atrapar la hebilla en los dientes antes de que pudiera caer al suelo.
Cuando la tira se soltó, Bakuda se echó hacia atrás y sacudió la cabeza a un lado, con fuerza, empalándose en el hombro con un extremo. Ella gritó, y la sangre salió de una de las quemaduras en su boca.
Paige miró a Lung. El hombre enorme no hizo nada, permaneciendo en silencio. Solo miró desapasionadamente cómo el pecho de Bakuda se agitaba con el esfuerzo y el dolor, con la cabeza colgando.
“¿Qué diablos estás haciendo?” Respiró Paige.
"Sin manos, tengo que buscarle la vuelta”, Bakuda jadeó, “De nuevo. Antes de que mi cuerpo se dé cuenta de lo mal que lo estoy lastimando.”
Paige asintió. Ella no estaba dispuesta a discutir con el supervillano que amenazaba con darle vuelta la piel.
Los siguientes intentos no fueron más bonitos ni más fáciles. La segunda tira larga de metal fue liberada y Bakuda también la empaló en su hombro. Las rejillas de metal de las partes exteriores e interiores de la máscara estaban próximas a ser liberadas. A Paige solo le quedaba la parte de cuero de la máscara, las correas y la cubierta que le cubría la boca y la nariz. Al ver a Bakuda equilibrar con cuidado las rejillas de metal en su hombro libre, contra la espuma pegajosa para que no se resbalen, Paige hizo lo mismo con el cuero de la máscara.
“¿Qué hiciste para ser enviada aquí?” Preguntó Paige.
“Lo último que escuché, antes de que perdiéramos el poder en nuestro vecindario, era que el recuento de cadáveres era casi de cincuenta.”
“¿Mataste a cincuenta personas?”
Bakuda sonrió, y no era bonita, con sus labios tan devastados como estaban. “Lastime más, también. Y hubo quienes sufrieron daños cerebrales, uno o dos pudieron haberse vuelto locos homicidas, y sé que un montón fueron congelados en el tiempo por cien años más o menos... se vuelve borroso. El momento cumbre fue la bomba.”
“¿Bomba?” Preguntó Paige, sus ojos se abrieron de par en par.
“Bomba. Dijeron que era tan poderosa como una bomba atómica. Idiotas. Ni siquiera entendían la tecnología detrás de ella. Incultos. Claro, era más o menos igual de poderosa, pero ese ni siquiera era el daño real. Lo más increíble hubiera sido la onda electromagnética que generaba. Borraría cada disco duro, freiría cada placa de circuito para cada pieza de maquinaria en una quinta parte de América. ¿Los efectos de eso? Hubiera sido peor que cualquier bomba atómica.”
Incapaz de siquiera pensar en eso, Paige miró a Lung. “¿Y él?”
“¿Lung? Él es quien me dijo que lo hiciera. El hombre a cargo, es él.”
La cabeza de Lung se movió fraccionalmente, pero con las sombras bajo su frente, Paige no podía decir si él estaba mirando.
“¿Tú?” Bakuda le preguntó a Paige. “¿Qué hiciste para ser enviada aquí?”
“Le dije a mi ex que se fuera a la mierda.”[2]
Hubo una pausa, luego Bakuda comenzó a cacarear. “¿Qué?”
“Es complicado”, Paige miró hacia otro lado y hacia abajo.
“Tienes que explicar, pajarito.”
“Me llamo Paige. Mi nombre artístico era Canary.”
“Ooooh”, habló Bakuda, todavía cacareando un poco mientras agarraba una de las tiras de metal que le atravesaba el hombro y la liberaba. Sosteniéndola entre sus dientes, ella dijo, “Esho no esh bueno. ¿Llamahte Canary en prishion?” [3]
“No tenía la intención de ir a prisión.”
“¿Quiéh la tiede?”
“Quiero decir, ni siquiera soy un supervillano. Mi poder, me hace una cantante fantástica. Ganaba mucho dinero haciéndolo, se hablaba de ofertas discográficas, nos movíamos a escenarios más grandes y mis shows seguían agotando entradas... todo era perfecto.”
Bakuda dejó que la tira bajará de sus dientes hasta que colgaba, luego la maniobró con cuidado hasta que se aferró al extremo izquierdo de la misma. Se inclinó hacia atrás, con la cabeza mirando hacia el techo, mientras deslizaba la otra tira de metal, la que estaba empalada en su hombro, dentro de su boca, así que estaba sosteniendo un extremo de cada tira en su boca. Haciendo una pausa, ella preguntó: “¿Qué pasho?”
Paige negó con la cabeza. Era el testimonio que ella nunca había podido decir en voz alta, en su juicio. “Acababa de terminar mi espectáculo más grande hasta ahora. Dos horas en el escenario, un gran éxito, a la multitud le encantó todo. Hice el cierra y fui al backstage para descansar, tomar un trago y encontré a mi ex. Me dijo que, como él fue quien me empujó a salir al escenario en primer lugar, merecía crédito. Quería la mitad del dinero.” Ella se rió un poco, “Ridículo. Como si sé supusiera que fuera a ignorar el hecho de que me engañó y me dijo que nunca lo lograría de verdad cuando se fue.”
Bakuda asintió. Se apartó de las tiras, donde había logrado atarlas con la apariencia de un nudo. Usó sus dientes para doblar las tiras ahora unidas en forma de L. Con el extremo que no estaba empalado en su hombro ahora en una posición frente a ella, cerró la boca sobre él.
“Nosotros discutimos. Luego le dije que se fuera a la mierda. Se fue, y no lo pensé ni un segundo... hasta que la policía apareció en mi puerta.”
Bakuda apartó su boca del final de la tira. Ella lo había doblado en forma de 'v' suelta. Ella frunció el ceño y luego miró a Paige, “¿Y?”
"Y lo había hecho. S- Supongo que todavía estaba energizada con mi actuación, y los efectos de mi poder todavía estaban potenciando mi voz, o él estaba en la audiencia y se vio muy afectado. Entonces, cuando le dije que se fuera a la mierda, él, um, lo hizo. O lo intentó, y cuando descubrió que no era físicamente posible, se lastimó hasta que...” Paige cerró los ojos por un momento. “Um. No entraré en los detalles.”
“Mmmm, leh pasha por idiota. Oo 'oo” Bakuda alzó las cejas, todavía trabajando la tira de metal dentro de su boca. Se apartó, verificó que el extremo estaba en forma de ‘o’, y luego se agarró las tiras con los dientes para sacarse la cosa de su hombro con un gruñido. Puso el extremo que acababa de retocar contra el banco y deslizó su boca a lo largo del metal, para poder agarrarla del otro lado.
Tomándola con los dientes, volvió su atención a la pared del camión entre ella y Paige. Había cerraduras colocadas a intervalos regulares contra la pared, destinadas a asegurar la cadena de esposas estándar en su lugar, para aquellos que no se rocían con espuma. Ella comenzó a pasar la correa de metal a través del lazo de la cerradura. Las gotas de sudor se mezclaron con el agua que corría por su rostro mientras trabajaba.
El nudo que une las dos correas se atascó en el agujero. Bakuda empujó un poco más fuerte, y lo colocó firmemente en su lugar. La curva en L del metal colocó el asa cerrada de metal en forma de ‘o’ cerca del hombro de Paige.
“¿Alguna posibilidad de que Oni aparezca?” Preguntó Bakuda a Lung.
“Me sorprendería”, retumbó su respuesta.
Ella agarró una de las rejillas de metal en su boca y comenzó a trabajar con sus dientes. Era una sola pieza delgada de metal, doblada y tejida como una malla de eslabones, aunque con una malla más apretada. Ahora que las tiras de metal ya no lo sujetaban con seguridad, Bakuda podía comenzar a desenrollarlo y enderezarlo.
Cuando estuvo casi completamente desenrollado, ella ajustó su mordida y apretó la segunda masa de alambre, la que había estado en la boca de Paige, en sus mandíbulas, amontonándola en un desastre cilíndrico de unos cuatro centímetros de largo y una pulgada de ancho. Todavía mordiéndola, giró su cabeza para que el cable de un metro y medio de longitud apuntara a Lung, a menos de un metro de su rostro. Todavía con la boca alrededor de la maraña de alambre, murmuró: “Necesito punta caliente.”
Lung gruñó, pero hizo lo que le pedía. Cuando la punta estuvo al rojo vivo, Bakuda ajustó rápidamente su agarre, soltando y mordiendo otra vez hasta que la punta estuvo cerca de su boca. Con los labios hacia atrás, ella lo mordió.
“¿Cómo puedes hacer eso?” Paige preguntó: “¿No duele?”
“Ovioh ge duere, eshtupidah”, gruñó Bakuda. Se apartó, lo colocó de manera que el mango quedara contra el banco, con la longitud del alambre pegado a su hombro, y examinó su obra. “Pero el esmalte de los dientes es más duro de lo que piensas.” Escupió una gota de sangre en el piso del camión, luego mordió dos veces más, haciendo una pausa entre las mordidas para girar la longitud del metal con sus dientes, labios y lengua.
Cuando extendió la longitud del cable en dirección a Paige, deslizándolo a través del extremo en forma de ‘o’ de la banda de metal, Paige se dio cuenta de lo que Bakuda había pasado tanto tiempo armando. Ni siquiera necesitó que se le pidiera que se inclinara contra las correas de espuma y levantara el cuello hacia un lado, para poner su collar al alcance del extra largo destornillador improvisado. La tira de metal con el lazo en el extremo servía para sostener la parte más cercana a Paige, por lo que Bakuda podía dirigirla más fácilmente.
No fue un trabajo rápido. Bakuda tuvo que usar los dientes, la mandíbula y un giro de su cabeza para girar el destornillador, y era una tarea ardua recuperarlo si perdía el control sobre él. Diez largos minutos de silencio y gruñidos solo fueron interrumpidos por el sonido de dos tornillos cayendo al banco de metal, antes de que Bakuda se detuviera a descansar y aliviar su mandíbula.
“No podrás hacerla nada a mi collar sin activarlo”, dijo Paige.
“Perra tonta”, murmuró Bakuda, sacando su labio inferior y mirando hacia abajo como si pudiera investigar el grado de daño en sus propios labios. “Soy una experta en bombas. Entiendo detonadores y catalizadores en el mismo nivel fundamental que entiendes caminar y respirar. Puedo visualizar cosas mecánicas de una manera que no podrías con cinco títulos universitarios y cien años. Insúltame así de nuevo y estás muerta.”
Como empujada a probarse a sí misma, agarró el destornillador con los dientes otra vez y se puso a trabajar de nuevo. Arrancó un panel y se reanudó el desenroscado, más profundo en el collar.
Paige dudó en volver a hablar, sabiendo lo fácil que era provocar a la chica, pero el silencio era aplastante. “Supongo que tenemos suerte de que sea un viaje largo, desde Boston a Columbia Británica.”
“Estuviste dormida un tiempo,” Bakuda se apartó del destornillador, hablando en voz baja, como para sí misma. “No tenemos tanto como piensas.”
Paige sintió que algo se liberaba del pesado collar que llevaba al cuello, vio que Bakuda inclinaba el destornillador hacia arriba y deslizaba un tubo de vidrio con algo brillante dentro de la barra de metal. Luego de unos minutos, otra pieza de maquinaria se unió al tubo de vidrio, como si fuera un pincho de alta tecnología.
“Trágico”, habló Bakuda, en su próximo descanso. “Este es un trabajo hermoso. No el ensamblado, eso es una mierda. Es obvio que el Artesano que diseñó esto tenía la intención de que fuera armado por tarados. No tendría tornillos y esas mierdas de lo contrario. Pero la forma en que está diseñado, la forma en que todo encaja... hace que una científica se sienta orgullosa. Odio despedazarlo.”
Paige asintió. Ella no sabía lo suficiente sobre ese tipo de cosas para arriesgarse a comentar. Por aterradora como era esta situación, por curiosa que fuera, sentía el efecto persistente del tranquilizante en su sistema, un aburrimiento abrumador.
Ella cerró los ojos.
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2015.01.19 12:58 foresbailo Solicito la cancelación del contrato de patrocinio de Plus500: #AtletiJuegoLimpio Club Atlético de Madrid. Recogida de firmas

Señor Presidente, D. Enrique Cerezo Torres, Señor Consejero Delegado, D. Miguel Ángel Gil Marín, Señor Vicepresidente del Área Comercial, D. Antonio Alonso Sanz,
Me dirijo a usted para expresarle mi preocupación por la noticia de que el club Atlético de Madrid ha firmado un acuerdo de financiación con la empresa israelí Plus500, que representa y fomenta, según sus propios fundadores, los intereses económicos del Estado de Israel, un Estado que mantiene desde hace más de setenta años una ocupación militar sobre territorios palestinos y que perpetúa continuas violaciones de Derechos Humanos contra el pueblo palestino.
Una muestra de ello son los ataques sobre la Franja de Gaza, teniendo como último ejemplo la matanza de más de 2.300 personas en julio y agosto de 2014; así como el derribo de casas, la persecución, los presos políticos, el expolio de recursos, el bloqueo, la negación del derecho al retorno... y un largo etcétera de violaciones de Derechos Humanos que condenan al pueblo palestino a vivir bajo un régimen de apartheid.
El mundo del deporte palestino no es ajeno a esta situación. Los y las deportistas palestinas ven restringida de forma rutinaria y sistemática su libertad de movimiento. Durante la Copa Asiática que se está disputando ahora en Australia, Israel ha prohibido viajar al jugador de la selección palestina Sameh Marabah, una “decisión contraria a todas las convenciones y leyes internacionales, especialmente los reglamentos del Comité Olímpico Internacional y de la FIFA que garantizan la libertad de movimiento de todos los jugadores”, según declaró la Federación de Fútbol de Palestina.
Asimismo, las instalaciones futbolísticas y deportivas palestinas han sido el blanco de ataques militares israelíes, incluyendo la sede del Comité Nacional Paralímpico y el Estadio Nacional de Gaza en 2012. Según la FIFA, "el 70% de las infraestructuras deportivas de Gaza quedaron destruidas" durante los ataques del verano de 2014. El último episodio, que sienta otro peligroso precedente, fue la redada que soldados israelíes armados hicieron en las oficinas centrales de la Federación de Fútbol de Palestina en Ramallah. Los patios escolares, parques infantiles y lugares de recreo tampoco se han librado de esta violencia, como demuestra el bombardeo de cuatros niños palestinos de la familia Baker que jugaban al fútbol en una playa de Gaza, frente al hotel que albergaba a mucha de la prensa extranjera.
Aparte de los bombardeos, deportistas profesionales y aficionados han sido atacados por las autoridades militares israelíes teniendo como resultado su muerte o secuelas graves que les han impedido volver a practicar deporte. El 31 de enero de 2014 Jawhar y Adam, dos jóvenes palestinos de 19 y 17 años, estaban regresando a su casa después de un entrenamiento de fútbol en el estadio Faisal al-Husseini cuando fueron disparados por fuerzas israelíes al aproximarse a un checkpoint. Ambos recibieron disparos en el pie, lo que les ha impedido volver a jugar al fútbol. También en mayo de 2014 Nadeem Nowarrah, un palestino de 17 años aficionado al baloncesto, recibió cinco disparos, uno directamente en el corazón, cuando participaba en una manifestación en Ramallah.
Deportistas y futbolistas de Palestina también han sufrido los arrestos injustificados. Uno de los casos más conocidos es el de Mahmoud Sarsak, integrante de la selección nacional palestina, que estuvo detenido durante tres años sin cargos ni juicio tras ser detenido cuando se dirigía desde Gaza a su nuevo equipo Balata Youth, en Cisjordania. Tras 101 días de huelga de hambre, por la que casi pierde la vida, y una gran protesta internacional con el apoyo de importantes figuras como Eric Cantona, Frédéric Kanouté, Abou Diaby y Lilian Thuram, consiguió que las autoridades israelíes le liberaran.
Ante este tipo de ataques, personalidades del deporte, profesionales y aficiones han levantado su voz. Las declaraciones de Michel Platini, presidente de la UEFA, en diciembre de 2010 ilustran este compromiso al afirmar que “Israel tiene que escoger entre permitir que el deporte palestino se desarrolle y florezca o enfrentarse a las consecuencias de su comportamiento actual“. En Junio de 2011, 42 clubes de fútbol palestinos exhortaron a Platini a cambiar la decisión de celebrar el campeonato masculino de fútbol Sub21 en Israel. Este llamamiento fue respaldado por seguidores del fútbol, profesionales y defensores de los derechos humanos con acciones como una petición en la red con más de 13.000 firmas, una declaración firmada por 50 estrellas europeas del fútbol o la carta de la exministra francesa de deportes Marie-George Buffet.
En septiembre de 2014, la UEFA rechazó la candidatura israelí para albergar partidos de la Eurocopa de fútbol de 2020 tras una campaña internacional en la que participaron equipos y ONG palestinas así como activistas europeos que alegaban que aceptar la candidatura equivaldría a “recompensar” a Israel por su masacre de más de 2.300 personas palestinas, incluyendo más de 500 niñas y niños, durante su reciente ataque de 52 días.
Estas campañas, enmarcadas dentro del movimiento global, no violento y antirracista BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que la sociedad civil palestina lanzó en 2005, se inspiran en el movimiento antiapartheid en Sudáfrica en cuya victoria el boicot deportivo jugó un papel decisivo.
Este acuerdo de financiación llega en un contexto en el que el Club Atlético de Madrid está tristemente en portada por hechos que nada tienen que ver con la visión y los valores del juego limpio. Pilares como la deportividad y el antirracismo son los que constituyen las bases del fútbol en el que creemos tanto aficionados como profesionales. En estos valores no cabe la ocupación ni el Apartheid israelí.
Entendemos que aparecer en la camiseta de los jugadores del equipo una empresa que se identifica con los intereses del Estado de Israel sirve para normalizar la imagen de un régimen cuyo comportamiento es contrario a los valores del juego limpio y el deporte. Por ello, solicitamos que el Atlético de Madrid se mantenga al lado del juego limpio y anule el acuerdo con la empresa Plus500.
Atentamente,
https://oiga.me/campaigns/atleti-juego-limpio-di-no-al-patrocinio-de-la-empresa-israeli-plus500
http://boicotisrael.net/atletijuegolimpio/
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